Biografía de Facebook: qué es y qué poner
La biografía de Facebook nombra dos cosas: el muro y el campo corto bajo tu nombre. Dónde está, cuánto cabe y qué escribir en él.
La biografía de Facebook es el texto corto que aparece debajo de tu nombre, en la cabecera del perfil. Cabe en 101 caracteres y lo escribes tú.
Lo que enreda la búsqueda es que esa misma palabra nombró durante años otra cosa en español: el muro donde caen tus publicaciones. Por eso dos preguntas muy distintas acaban escritas igual en el buscador.
La forma rápida de aclararlo no es leer una definición. Es abrir la aplicación y mirar dónde aparece la palabra. Son treinta segundos y después ya no dudas.

Las dos biografías de Facebook
Cuando Facebook estrenó el Timeline a finales de 2011, la versión en español lo tradujo como «Biografía». Durante años ese fue el nombre del muro: tus publicaciones, tus fotos y tus cambios de foto de perfil, ordenados por fecha. Toda una generación de usuarios en español aprendió la palabra con ese significado.
Después la interfaz cambió. Hoy la aplicación habla de «Perfil» y de «Publicaciones», y la palabra «biografía» se replegó a un sitio mucho más pequeño: el campo de texto que hay justo debajo de tu nombre, encima de los botones.
Las dos acepciones siguen circulando a la vez. Cuando alguien te dice «lo tengo puesto en mi biografía de Facebook», no puedes saber si habla de una publicación de hace tres semanas o de una línea fija en la cabecera. Conviene preguntar, porque se editan en sitios distintos y se leen en momentos distintos.
Si lo que buscabas era el muro, el asunto que importa está en otra parte: cada foto que publicas ahí acaba en un álbum automático que cualquiera puede abrir sin tus textos al lado. Los fallos que se repiten en esas fotos son otra conversación. Aquí seguimos con el campo corto.
Dónde está y cuánto cabe de verdad
En el móvil: tu perfil, botón «Editar perfil», apartado «Biografía» o «Bio» según la versión que tengas. En el ordenador, el mismo botón, en la columna de la cabecera.
Escribe ahí y verás lo que define este campo. El contador se para en 101 caracteres. No 101 palabras: ciento un caracteres, espacios incluidos. Cuando llegas al tope, el teclado deja de añadir.
Esa diferencia parece menor y no lo es. En un pie de foto, escribir de más no borra nada: la red pliega el texto en una línea fija y el resto sigue ahí, detrás de «Ver más». Quien quiera leerlo lo lee, y por eso dónde cae exactamente esa línea es una pregunta legítima. Hay un detrás.
En la biografía no hay detrás. No es un pliegue, es un tope. Lo que no cabe no se guarda ni se esconde: no llega a existir. Por eso el consejo habitual de «resume tu propuesta de valor» falla en este campo. Ciento un caracteres no dan para una propuesta de valor. Dan para un trabajo, y uno solo.
No es un pliegue, es un tope: lo que no cabe en la biografía no se esconde, no llega a existir.
Qué lee quien llega a tu perfil sin conocerte
Un desconocido que abre tu perfil lee en un orden bastante estable: la foto, el nombre, la biografía, y luego baja a las publicaciones. Tu foto de perfil hace el primer trabajo y lo hace sin palabras. La biografía hace el segundo, y es el primer texto tuyo que alguien lee.
Aquí está lo que casi nadie calcula. Todo lo que publicas baja. El post de hoy estará a media pantalla mañana y a tres pantallas la semana que viene. La biografía no baja nunca. Se queda arriba, con las mismas palabras, hasta el día en que la cambies.
Es el texto con la vida más larga de toda tu presencia en Facebook, y es también el que menos veces se reescribe. Lo normal es rellenarlo el primer día, con la frase que salió esa tarde, y dejarlo puesto tres años.
Qué poner en 101 caracteres
Con un tope así, el campo solo aguanta una función. La decisión es cuál.
Para un negocio con local, la función suele ser situar: qué haces y dónde. «Fisioterapia deportiva en Chamberí. Cita por teléfono o WhatsApp.» Setenta caracteres, y quien lo lee ya sabe si le sirves.
Para un servicio sin local, la función suele ser acotar a quién sirves. «Preparo oposiciones de secundaria. Grupos de seis, online.» El cliente equivocado se descarta solo, y ese descarte es trabajo hecho: en nuestras guías para coaches aparece una y otra vez.
Para un negocio con producto, la función suele ser nombrar el producto, no la categoría. «Pan de masa madre, horneado cada mañana. Recogida antes de las 14 h.» «Panadería artesanal» no añade nada que la foto no diga mejor.
Tres cosas caben razonablemente ahí: qué haces, para quién y cómo se te contacta. Rara vez caben las tres juntas. Si hay que soltar una, suelta el «para quién» cuando tu oficio ya lo deje claro, y quédate con el cómo.
Lo que no cabe son los adjetivos. «Apasionados por», «comprometidos con», «expertos en»: ocupan veinte caracteres y no descartan a nadie. El material que sí funciona en ese campo es el mismo que ya está en tu web, en la página donde explicas lo que ofreces y en qué condiciones. Si tienes web, ese texto ya está escrito en alguna parte y el trabajo es reducirlo, no inventarlo.

Lo que sobra, y dónde va en su lugar
Todo lo que no entra tiene su sitio. Simplemente no es ese.
Si tu Facebook es una página de negocio y no un perfil personal, tienes además el apartado «Información»: horario, dirección, teléfono, descripción larga. Ese es el sitio de los detalles. Nadie los lee al llegar, pero los busca quien ya está decidido y necesita el dato para actuar.
La publicación fijada es el otro sitio. Queda justo debajo de la cabecera, tampoco baja, y ahí sí caben párrafos, fotos y un enlace. Biografía y publicación fijada funcionan como un par: la primera dice quién eres en una línea, la segunda lo demuestra.
El resto —la temporada, el producto nuevo, la prueba de que estás trabajando— va en las publicaciones. Es donde se construye la presencia; el perfil solo la enmarca. Si escribir cada semana es el cuello de botella, la ayuda está ahí y no en la cabecera: generar tus publicaciones de Facebook a partir de tu marca resuelve el muro, no la línea de arriba.
Un detalle práctico antes de tocar nada. Revisa el resultado desde el móvil, no desde el ordenador. La cabecera es más estrecha en pantalla pequeña: una frase que se lee de una tirada en el portátil puede partirse en tres renglones en el teléfono, y ahí se nota enseguida si el dato útil quedó al final.
Cambia la tuya hoy y ponte un recordatorio para releerla cuando cambies de temporada o de oferta. Es el único texto de tu perfil que sigue trabajando mientras tú no haces nada.
FAQ
¿Cuántos caracteres tiene la biografía de Facebook?
Ciento un caracteres, espacios incluidos. Es un tope duro: al llegar, el campo deja de aceptar texto. Escríbelo en el propio campo para verlo parar.
¿Es lo mismo la biografía que el muro?
Hoy no. La versión española llamó «Biografía» al muro durante años, y por eso la palabra sigue usándose así. En la aplicación actual, la biografía es el campo corto de la cabecera y el muro es «Publicaciones».
¿Quién puede ver mi biografía de Facebook?
Cualquiera que pueda abrir tu perfil. Forma parte de la cabecera, no es una publicación con su propio público. En una página de negocio, esa cabecera es pública por definición.
¿Cómo cambio la biografía de Facebook?
Entra en tu perfil, pulsa «Editar perfil» y busca el apartado «Biografía» o «Bio». Se guarda al momento y puedes cambiarla tantas veces como quieras.
¿Y si mi Facebook es una página de negocio?
El campo corto funciona igual y sirve para lo mismo: una función, dicha en una línea. Los horarios, la dirección y la descripción larga van en «Información», que es donde los busca quien ya quiere contactar.





